En Son de Arrieiro entendemos el vino como una expresión sincera de nuestra tierra, de nuestra historia y de la forma en que trabajamos. Cada botella que sale de nuestra bodega es el resultado de un proceso artesanal, respetuoso con el entorno y profundamente ligado a la tradición vitícola gallega.
Hoy queremos compartir con vosotras y vosotros cómo es nuestro proceso, desde la viña hasta la copa, para que podáis conocer de cerca todo lo que hay detrás de nuestros vinos.
1. Una viticultura manual y ecológica
Todo comienza en nuestros viñedos, situados en bancales y laderas de Leiro (Ourense), en pleno corazón de la D.O. Ribeiro. Trabajar en estas pendientes no es fácil, pero sí necesario para obtener uvas de calidad excepcional.
Nos guiamos por un principio claro: no hacerle daño a la tierra. Por eso:
- No usamos herbicidas ni pesticidas químicos.
- Trabajamos con cubierta vegetal natural para conservar la biodiversidad.
- Llevamos a cabo labores manuales en cada etapa: poda, despunte, aclareo, vendimia…
Además, respetamos el equilibrio de la cepa: no buscamos cantidad, sino calidad. Nuestros rendimientos son bajos, pero las uvas concentran lo mejor del suelo, del sol y de nuestra dedicación.
2. La vendimia: un momento de respeto y celebración
Cuando llega el momento justo, y la uva alcanza su punto óptimo de maduración, hacemos la vendimia de forma manual y selectiva. Esto significa que solo recogemos los racimos sanos y en su punto, uno a uno, directamente en pequeñas cajas.
Este trabajo minucioso nos permite:
- Evitar el deterioro del fruto durante el transporte.
- Preservar los aromas y estructuras naturales de cada variedad.
- Mantener una trazabilidad completa de cada parcela.
Además, la vendimia es también un momento de comunidad: familiares, vecinos y amigos nos ayudan, y el ambiente es de celebración, música y orgullo por lo que estamos construyendo.
3. Vinificación: mínima intervención, máxima expresión
Ya en bodega, trabajamos con una filosofía muy clara: intervenir lo mínimo necesario para dejar hablar a la uva.
Para ello:
- Realizamos despalillado suave y prensados lentos.
- No añadimos levaduras artificiales: usamos levaduras autóctonas que vienen del propio viñedo.
- No clarificamos ni filtramos en exceso.
- No corregimos el vino con productos químicos.
Cada fermentación se lleva a cabo de forma natural, controlando la temperatura y siguiendo muy de cerca la evolución de los mostos.
Trabajamos en depósitos de acero inoxidable, barricas y ánforas, dependiendo de la personalidad de cada añada y de lo que queremos expresar en cada vino.
4. Crianza, embotellado y reposo
Algunos de nuestros vinos se embotellan jóvenes, buscando frescura y nervio. Otros pasan por una crianza prolongada sobre lías, en madera o en depósito, para ganar complejidad y profundidad.
En todos los casos:
- Embotellamos sin prisas, respetando los tiempos del vino.
- Etiquetamos manualmente, cuidando hasta el último detalle.
- Dejamos reposar cada botella antes de salir al mercado, para que llegue a tu mesa en su mejor momento.
5. Un vino con alma, no de laboratorio
Para nosotras, el vino es una forma de vida, de resistencia y de memoria. En Son de Arrieiro no buscamos modas ni etiquetas industriales. Lo que queremos es que, al probar nuestro vino, sientas la tierra, el trabajo de nuestras manos y la voz de quienes vinieron antes.
Por eso decimos que elaboramos vinos con alma, vinos de autoría rural, fieles a un territorio y a una manera de hacer. Vinos que no se repiten, que cambian con cada año, pero que siempre conservan la esencia.
¿Quieres conocernos más de cerca?
Te invitamos a descubrir más sobre nuestros vinos y nuestra historia en
Y si te animas, puedes venir a visitarnos, catar con nosotras, pisar nuestros viñedos y vivir este proceso con todos los sentidos.
Porque el vino, para nosotros, no es solo bebida: es cultura, es cuidado y es camino.




